Lectura 1: Cuentos en verso para niños perversos, de Roald Dahl.


ROALD DAHL (2008). Cuentos en verso para niños perversos. Alfaguara. Colección "Ministerio de Educación. Presidencia de la Nación".

El autor de este libro, Roald Dahl (1916-1990), fue novelista, cuentista, poeta y guionista británico; conocido especialmente por sus obras infantiles y juveniles. Muchos de sus relatos se han convertido en películas de éxito internacional. Autor de numerosas obras prolíficas, entre ellas se destaca Charlie y la fábrica de chocolate (1964), novela que le otorgó una gran fama entre los jóvenes de todo el mundo, y llegó incluso a ser elegida como obra número 1 en una encuesta realizada por el diario Sunday Times para seleccionar las 10 mejores obras infantiles.



Aunque la obra a reseñar (Cuentos en verso para niños perversos) fue escrita en 1982, no fue traducida al castellano hasta el año 1985, obteniendo desde entonces numerosas reediciones. Yo he manejado en este caso la edición de 2008; cuya adaptación de la traducción fue realizada por el Equipo Alfaguara. Las ilustraciones pertenecen a Quentin Blake, 1982. El libro a su vez está en formato digital.

El libro, tal y como se afirma en su contraportada, presenta 6 conocidos cuentos clásicos relatados de una manera irónica e irreverente por Roald Dahl. Los cuentos presentados son La cenicienta, Juan y la habichuela mágica, Blancanieves y los siete enanos, Rizos de oro y los tres osos, Caperucita Roja y el lobo, y Los tres cerditos. Todos ellos son los que se denominan cuentos rimados; relatados en verso.

Dicho esto, reseñaré uno de los cuentos que más me ha llamado la atención, y ha sido el de Caperucita Roja. He elegido este y no otros por los recuerdos que me evoca. Cuando aún estaba en el colegio, mi madre solía leerme cuentos y Caperucita Roja era uno de los que más me gustaba oír, por no hablar de todas las veces que posteriormente lo leí, en diferentes editoriales y ediciones; pero siempre conservando la misma esencia del cuento original. A su vez, me hace recordar otros tiempos más tiernos y felices de mi infancia.

En el caso de esta adaptación escrita por Dahl, se muestra el mismo inicio, el inicio que todos conocemos: el malvado Lobo devora a la abuela de Caperucita Roja de un bocado y se disfraza con su atuendo para engañarla cuando aparezca y devorarla también.



Pero el final no es el mismo: Caperucita Roja, en lugar de mostrarse indefensa, muy tranquilamente saca un revólver que lleva consigo y dispara al lobo, matándolo al acto y posteriormente haciéndose un abrigo con su piel. La ilustración final del cuento la muestra llevando con orgullo dicho abrigo por el bosque.




Si cambiaría algo de la adaptación de Dahl, serían las "situaciones violentas" que se presentan: en este caso la protagonista Caperucita Roja pasa de ser una niña asustada e inocente a ser capaz de acabar ella misma con el antagonista principal, el Lobo, y emplear su piel después como abrigo, un desenlace algo cruel. En este caso yo emitiría ese final y lo cambiaría por que sea el leñador (como en la versión original) el que acabe con el Lobo, para borrar esa faceta violenta de la protagonista, que incluso podría a llegar a catalogarse como "villana"; del mismo modo que cambiaría la concepción del Lobo, el que podría considerarse el antagonista principal y se retrata como un "ingenuo" que fue el único culpable de su fatal destino. En la obra se hace referencia a todo ello en sus últimas líneas:
"Al poco tiempo vi a Caperucita
cruzando por el Bosque... ¡Pobrecita!
¿Sabes lo que la descarada usaba?
Ninguna caperuza desfilaba;
a mí me pareció la piel de un lobo
que estuvo una mañana haciendo el bobo."
(Dahl, 2008, p. 34).

Por lo tanto, los cambios que haría estarían orientados a la versión "clásica" del cuento; que quizá no sea tan violenta y más apta para los más pequeños o los que han crecido escuchando la historia original. 

Del mismo modo, también hace aparición en el cuento que sigue después, Los tres Cerditos, y por su final efectivamente se demuestra que Dahl otorgó una faceta cruel al personaje, que se contrasta con lo que mencioné previamente. En el final se narra lo siguiente:
"¡Ay, puerco ingenuo! Tu pecado fue
confiar en la muchacha del corsé.
Porque Caperu luce últimamente
no sólo dos abrigos imponentes
de Lobo, sino un maletín de mano
hecho con la mejor... ¡PIEL DE MARRANO!"
(Dahl, 2008, p. 40).

Una vez dicho esto y tal y como hice alusión con anterioridad, puedo asociar esta obra con libros que leí durante mi infancia en los que se relataban muchos cuentos clásicos adaptados a mi edad y de los que disfrutaba mucho en ese entonces. Ejemplos son Clásicos para contar, un libro de 2004 de la editorial Libsa; o Festival de cuentos, libro escrito en 2002 y traducido al castellano en 2003 por la editorial Molino. El estilo de narración, las imágenes, la "comedia"... Todo ello ha hecho que tras la lectura en mis recuerdos se reflejen estas obras, a las que, como persona nostálgica que soy, las tengo mucho aprecio. 

A su vez, no solamente los libros, también los cuentos que he oído durante mi niñez de mi madre y mi abuela me han permitido establecer una relación con lo que he leído recientemente en este libro: Ricitos de oro, La Cenicienta, etc. Siempre me han entusiasmado esas historias con las que crecí.

Para finalizar, adjunto un vídeo en el que llevo a cabo la lectura dramatizada del cuento elegido del libro reseñado, Caperucita Roja:




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